Maternidad y sus mitos

Maternidad
La maternidad y sus mitos

Antes de que se arme la rebambaramba, hago énfasis en que absolutamente nada en el transcurso de mi vida, que, por cierto, he vivido a mi real y fecundo antojo, se compara ni de cerquita al inexplicable sentimiento de SER MADRE, a la maternidad (mom, mamachú, mimichí, mami, mamita).

Había sido ya ejecutiva de alto nivel en diferentes empresas trasnacionales, dueña de un negocio bastante rentable y, sin embargo, ahí estaba frente al más grande sinsentido de toda mi vida.

La paciencia era para mí un mito de esos que se leen en libros de magia y fantasía, simplemente NO EXISTIA.

No había manera de que yo pudiera competir contra todas esas madres perfectas que seguía en internet, su peinado impecable, la comida orgánica y preparada en casa, ejercicio, viajes, hijos perfectamente vestidos y alimentados, casa ordenada y además sonriente a la hora de recibir al marido.

Yo evidentemente sentía que vivía en una especie de Matrix, una dimensión de maternidad alterna. En mi dimensión yo estaba despeinada, con la cara reseca por el invierno y la deshidratación propia de la lactancia, más cansada que nunca, sin querer hablar con nadie y evidentemente sin las más mínimas ganas de tener sexo con mi marido (que, dicho sea de paso, es casi un santo).

Los días pasaban en un ir y venir de sentimientos de culpa

¿qué estoy haciendo mal? ¿soy una mala madre por no querer jugar con mi hija al té por, 30 eternos minutos? ¿acaso mereceré el amor de mis hijos después de esconderme en el baño a llorar porque ya no los soporto? ¿Los he destinado a una vida poco saludable si un día no tengo ganas de cocinar y los llevo por comida rápida?

Esos y otros millones de demonios me perseguían y me han seguido persiguiendo durante estos 8 laaaaaarrgggooosss años de estrenada maternidad.

Nunca he sido mujer de pocas palabras, pero de verdad hubo momentos, en los que me quedé muda al escuchar a mis “amigas” juzgar a la mamá que lavaba la ropa de los niños y los adultos junta; a la mamá que le daba comida envasada al bebé; pff yo iba directo al purgatorio de mamás, neta, derechito y sin tropiezo.

Un día la iluminación vino a mí, literal, y me dije…qué tal si te vas por la vida más ligerita y te dejas de juzgar tan fuerte. Qué tal si le bajas como 10,000 rayitas a tu estrés y te disfrutas más como ser humano y, por ende, como mamá. Qué tal, tan sólo…qué tal, que le das a las cosas su justa dimensión.

Así que mis queridas mamacitas y mamasotas:

Ustedes que están viviendo bajo su propio escrutinio sancionador, aquí les comparto unas cuantas verdades que he aprendido en el trabajo diario e incesante de ser MADRE.

  • Es completamente normal que a veces tus hijos no te gusten, tú tampoco les gustas siempre.
  • El “time out” también aplica para las mamás. Porque recuerda MAMI NEEDS A BREAK.
  • NO, no tiene nada de malo que te hagas manicure, una mascarilla, que te compres ropa nueva; no hay nada para sentirse culpable, sigues siendo un ser humano, aparte de ser mamá.
  • Tus hijos no se van a quedar locos, si un fin de semana entero ven TV, todo en esta vida es un equilibrio (digo yo veía mucha tele de pequeña, pero según creo mi locura no está relacionada jajaj).
Es completamente normal que a veces tus hijos no te gusten, tú tampoco les gustas siempre.
  • ¡Si un día les das comida no orgánica y llena de GLUTAMATATO MONOSODICO (seguro lo googlearas) tampoco pasa nada!
  • Recuerda que el sexo es placer, no obligación.
Tus hijos algún día crecerán y tú seguirás siendo un ser humano, con gustos y aficiones. Ellos de verdad son un préstamo. Así que, tú también debes ¡SER!
  • Hay infinidad de actividades que puedes hacer con ellos que no implique necesariamente, sentarte a ser el pasajero del avión o la invitada a la fiesta del té (digo por si acaso eres como yo y no gustas de esos juegos). Puedes jugar con ellos a una guerra de cosquillas o de almohadas. Una fiesta de baile sin ningún motivo. Esconder cosas a lo largo de la mañana (mientras están en la escuela) por la casa y organizar un rally para que las encuentren por la tarde. Si necesitas más referencias puedes dejarme un comentario y con gusto lo contesto.
  • Cuidar tu cuerpo y tu alimentación, es algo que les debes a ellos, pues estarás de mejor humor y con más energía. Contrario a lo que todo mundo piensa, el ejercicio es una fuente inagotable de energía.
  • Alucinar a tus hijos por lo menos una vez al día, no te manda al purgatorio de mamás, ¡NETA no!
  • Puedes no ser la mamá más femenina, ni la más arreglada, ni la que mejor cocina, para ellos siempre eres la MEJOR.

2 respuestas a “Maternidad y sus mitos”

  1. Macarena Saucedo Zavala dice: Responder

    Siiii definitivamente me identifico con todo lo que mencionas, es completamente frustrante querer siempre hacer “creer” a los demas que estas al 100 como mamá, y es que uufffff desde que saben que ya estas esperando bebé comienza el bombardeo de lecciones y consejos que jamás pediste, y tambien ese sentimiento de culpa de creer que somos malas madres por a lo mejor dedicar un poco de tiempo para ti misma definitivamente no deberia existir!!! Me alegra saber que no soy la unica que ha enloquecido en determinado momento a causa del amor mas grande que podemos tener, que es el que tenemos hacia un hijo!! 🙂

    1. Macarena, definitivamente no estas sola. Definitivamente considero que este mundo esté lleno de gente lista para juzgar y no tanto para ayudar.

      Ese amor a los hijos es incondicional y único.
      Gracias por leer.

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